Sobre los límites de la crítica
Publico por aquí este comentario al artículo del historiador Agustín Guillamón en la página Ser Histórico «El comunal y su peligro de una deriva reaccionaria. Amorós ante el espejo de Rodrigo Mora».
Vayan dos consideraciones por delante. En primer lugar, comparto hasta cierto punto con el autor dos aspectos de la crítica que realiza a los planteamientos de Amorós en su último trabajo: la excesiva radicalidad en el rechazo total de la tecnociencia capitalista y la reivindicación, demasiado acrítica y poco matizada en mi opinión, de los concejos abiertos o comunas medievales y del regreso al campo o a la cooperación aldeana. Sin embargo, no me voy a extender en estas arduas cuestiones: no son el objeto de la presente misiva.
En segundo lugar, y en base a lo anterior, me parece muy saludable cultivar el género polemista, con amplia tradición en la historia del pensamiento y también de las corrientes de la izquierda social. Sin embargo, he de observar asimismo que quizás resulte excesivo dedicar 7 extensos artículos en dos meses a criticar -sin respuesta que vivifique la polémica- al mismo autor -con el añadido de Tomás Ibáñez en algunos-, con argumentos que resultan bastante reiterativos. Empero, se trata también de una cuestión menor: uno es muy libre, ni que decir tiene, de elegir estrategias y adversarios.
Dicho lo cual, creo que en este caso se traspasan varias líneas rojas, que convierten este texto en un libelo injurioso y que, a pesar de las matizaciones y reservas que el autor -con la boca pequeña- plantea, la asociación por “contaminación” que se intenta desarrollar es un completo despropósito.
No voy a describir aquí ni los rasgos del pensamiento ni la evolución biográfica de Miquel Amorós. Pero pretender comparar, siquiera tangencialmente, su genuino compromiso anarquista y anticapitalista y la fecundidad de muchas de sus aportaciones a la renovación del pensamiento crítico, con la papilla fascistoide -xenófoba, homófoba, reaccionaria, etc.- del señor Mora me resulta francamente estomagante.
Guillamón dedica más de medio texto a discutir, en pie de igualdad y ponderando los matices, la basura ideológica del susodicho. Sin embargo, creo que solo con espigar un par de “perlas” vertidas en sus infumables panfletos resulta más que suficiente para concluir la completa esterilidad de entrar en discusión honesta con semejantes planteamientos.
La primera sobre la inmigración: “Es obvio que los llegados a Canarias y a otros destinos europeos no han seguido tan sabios consejos, no han querido escuchar a los suyos, han venido a Europa en pos del consumo, el dinero y el filibusterismo. Eso dice muy poco en su favor, pudiéndose afirmar que no son lo mejor de cada país. Arriban sin solicitar permiso, despreciando la soberanía de los pueblos europeos, y salen de sus países sin escuchar a la gente más sabia, honrada y moral de ellos y de toda África. Así pues, ¿qué respeto se merecen?”
Y dos más -lo siento, no puedo resistirme-: sobre el feminismo:
“Ya hace años alegué que Podemos, el partido feminista más extremista, era una conjunción de violadores y rameras, esto es, de abusadores de féminas y de mujeres que para hacer carrera política y para llenarse los bolsillos ansían ser violadas por los gerifaltes podemitas, sean estos varones o lesbianas. Ese revoltijo inmundo e inmoral emite frases y retórica feminista simplemente porque el Estado y el capitalismo le paga para que lo haga”.
“El riguroso invierno demográfico vasco tiene varias causas, que son concausas, pero entre ellas una destaca, a saber, la aniquilación del impulso sexual primario, del instinto reproductivo. En la mujer y en el varón. Resolver esto es difícil. El primer paso es realizar la crítica de la errónea y embustera teorética sexual (en realidad antisexual) feminista y, con ello, del feminismo en su totalidad. O los vascos se enfrentan al feminismo o el feminismo aniquilará definitivamente al pueblo vasco”.
Termino ya. El filósofo Diego Fusaro, máximo exponente de la denominada izquierda rojiparda -un reaccionario xenófobo, homófobo y antifeminista, aunque obviamente infinitamente más refinado que Mora-, es un gran defensor de la clase trabajadora, frente a los abusos del capital globalista y las políticas neoliberales antiobreras. Creo que en esto podría haber una similitud tangencial con los reiterados planteamientos de Guillamón sobre el particular. Sin embargo, estoy convencido de que tal coincidencia residual no habilita ninguna “contaminación por asociación”, ya que no “abrirá la puerta a una deriva semejante de Guillamón”. Por lo que, no es en absoluto necesario -más bien podría considerarlo insultante- colocarle en el desagradable espejo de las loas a la clase trabajadora del reaccionario Fusaro para “evitar ese peligro”.
Presentación de «Contra el culto al trabajo» en Taifa Llibres
Comparto el vídeo de la presentación de «Contra el culto al trabajo» en la librería Taifa Llibres del barrio de Gràcia de Barcelona. La grabación fue realizada por el compañero Miquel Chicano, al que quiero transmitirle mi agradecimiento por la valiosa tarea de registro y difusión de eventos que de otro modo se perderían.
El anarquismo en su laberinto
El diálogo de sordos entre el “plataformismo” y el “no fundacionalismo”
En los últimos tiempos se ha desarrollado un áspero intercambio de posiciones entre dos tendencias que, a pesar de mostrarse como mutuamente incompatibles, se adscriben ambas al ámbito ideológico del anarquismo. El detonante de la desabrida polémica fue la publicación en 2024 del libro del teórico e histórico militante libertario Tomás Ibáñez titulado “Anarquismo no fundacional: Afrontando la dominación en el siglo XXI”. Las iconoclastas tesis que se desarrollan en el texto recibieron la enérgica crítica de Miguel Brea, militante de la organización Liza Madrid -creada en 2023-, que se encuadra en una tendencia conocida indistintamente como “plataformismo” o “especifismo”. Ambas denominaciones remiten a la necesidad de la constitución de una organización “específica” que, como expresa su manifiesto fundacional, sea “estable, basada en la unidad política y de acción, ya que creemos firmemente que esta es la única forma de superar los obstáculos y de cambiar la relación de fuerzas”. Los términos de la polémica no destacaron precisamente por su fraternidad. Mientras Ibáñez tildaba, en el artículo que desató la escaramuza, las posiciones defendidas por la organización de Brea de “anarquismo de las cavernas, retrógrado y autoritario”, el título del texto de respuesta de Brea -”Anarquismo no fundacional: anarquismo funcional al capital”- no deja tampoco lugar a dudas acerca del carácter “contrarrevolucionario” que atribuye sin ambages al enfoque de Ibáñez:
“Podríamos hablar, sin exagerar, de que la propuesta de Ibáñez supone un anarquismo funcional: funcional para los explotadores y opresores porque renuncia a construir poder colectivo”.
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Comparto la charla mantenida con la periodista Núria Segura el pasado domingo 24 de mayo en la Fira Literal de Barcelona.
Agradezco encarecidamente al compañero Miquel Chicano la grabación.
Más allá del género: el feminismo y la subversión de la comunidad
El «giro de la conciencia feminista»: destellos y sombras
«El empeño obstinado de este texto por «desnaturalizar» el género tiene su origen en el deseo intenso de contrarrestar la violencia normativa que conllevan las morfologías ideales del sexo, así como de eliminar las suposiciones dominantes acerca de la heterosexualidad natural o presunta».
La cita previa, extraída del texto clásico de la filósofa Judith Butler –El género en disputa: Feminismo y subversión de la identidad-, ejemplifica el denominado «giro de la conciencia feminista», ocurrido entre los años 80 y 90 del siglo pasado. Tal mutación radical de las temáticas y de las herramientas de análisis -generalmente descrita como el tránsito de la Segunda a la Tercera Ola- se encuadra en la súbita hegemonía de las tendencias postestructuralistas, en detrimento del análisis marxista y materialista, predominante en el feminismo de los años 60 y 70.
Charla-coloquio de «Contra el culto al trabajo»
Comparto los audios de la primera charla-coloquio sobre el tema del próximo libro que vamos a publicar con los compañeros de la Editorial Milvus. La charla tuvo lugar en el Ateneu Popular del Pla Carolines de Alicante el pasado 17 de abril, en el marco de la 6ª Mostra del llibre anarquista d’Alacant. Quiero agradecer encarecidamente a los compañeros de Milvus haber hecho posible el acto y a los amigos del Ateneu la cálida acogida y su magnífica hospitalidad.

Historias de horror: los estragos de la violencia inmobiliaria
Programa emitido en Radio RSK, la emisora de radio libre que emite en el dial 107.1 de la FM. Se trata de un espacio cedido a la Asociacion por el Alquiler Público y Asequible de la ciudad de Barcelona, conocida popularmente como 500×20, para tratar las múltiples problemáticas relacionadas con el acceso a la vivienda, el derecho más pisoteado de los recogidos en nuestra sacrosanta Constitución. Aprovecho también para anunciar que estos programas forman parte de la preparación del Foro Vivienda 2026, un evento que estamos preparando con otros colectivos para desarrollar debates relacionados con las muchas aristas de este candente asunto.
En este caso, bajaremos a la cruda realidad de la violencia inmobiliaria en el ámbito del crédito hipotecario con los testimonios de dos personas que relatan los episodios de pesadilla y de abusos que han sufrido a lo largo de veinte años a cargo de la violencia estructural ejercida por los agentes públicos y privados que detentan el poder social. Sus inermes víctimas se ven abocadas a pasar por auténticos via crucis para tratar de conservar un derecho básico como es un techo donde desarrollar una vida mínimamente digna.
Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, estos casos ejemplares muestran que, en ocasiones, se puede sacar la enseñanza positiva de que el sufrimiento personal se debe a la violencia estructural del sistema y, a través de esa politización del malestar, empoderarse para la lucha por la defensa de los derechos básicos de las personas. Para ello resulta esencial contar con la ayuda de colectivos que, de forma altruista, se organizan para apoyar a las víctimas de la violencia inmobiliaria. Ese empoderamiento es el que alimenta la esperanza de que el sufrimiento y la lucha no hayan sido en vano.
Aprovecho por último para agradecer a Domingo y a María sus poderosos testimonios; a la presidenta de la Asociación Lourdes García su colaboración y a Pitu, de Radio RSK, la ayuda técnica sin la que no habría sido posible el programa.
Gentrificación no es un nombre de señora
Charla mantenida con el compañero Salva Torres acerca de la gentrificación, la segregación socioespacial y la creciente polarización urbana en el marco de las sesiones preparatorias del Foro Vivienda 2026 que organizará este año la Asociación 500×20 (prouespeculacio.org).
El título de la charla procede de un proyecto desarrollado por el colectivo artístico-activista Left Hand Rotation.
El huevo de la serpiente: la ola ultra como síntoma de la degradación del capital
Cantos de sirena
«Una casa en propiedad no es de izquierdas ni de derechas; un trabajo estable no es de izquierdas ni de derechas, es de sentido común. No puede ser que pongamos la alfombra roja a los fondos especuladores, a los buitres, mientras la gente normal no tiene acceso a la vivienda. No queremos que nuestros barrios se conviertan en una partida de Monopoly para los grandes fondos de fuera».
Las palabras previas no corresponden, pese a su apariencia reivindicativa, a un representante del movimiento de vivienda o de un partido progresista, sino al diputado de VOX y figura emergente de la ultraderecha Carlos H. Quero.
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